Dos chovinistas me han impactado especialmente: Donald Trump con su frase: "Tócalas. Tú puedes hacerles todo" y el exproductor de Hollywood Harry Weinstein, quien, con su inescrupulosa conducta reavivó el debate sobre acoso sexual. 

De repente, el sexismo descarado y el desprecio malicioso de las mujeres afloran como conductas típicas en el mundo occidental.

"¿Por qué tendría que cumplir yo con mi deber como mujer? ¿Para quién? ¿Para ellos? ¿Para ti? ¿Para mí? No quiero cumplir con mi deber. Por mí no. No tengo ninguna obligación". Nina Hagen expresó con su canción "Indescriptiblemente femenina" mis sentimientos en 1978.

Yo lo había reprimido durante muchos años, como muchas otras mujeres. Nos habíamos acostumbrado. Y eso que estábamos tan entusiasmadas con el feminismo, tan enojadas con los machistas que nos hostigaban abiertamente y nos reducían a los estereotipos.

Patti Smith y Nina Hagen, una nueva imagen de la mujer

"¿Por qué tendría que cumplir yo con mi deber como mujer? ¿Para quién? ¿Para ellos? ¿Para ti? ¿Para mí? No quiero cumplir con mi deber. Por mí no. No tengo ninguna obligación". Nina Hagen expresó con su canción "Indescriptiblemente femenina" mis sentimientos en 1978.

Tenía 16 años y quedé electrizada. Inolvidable también la aparición de Patti Smith en el programa de televisión alemán "Rockpalast". Una mujer sin miedo a mostrarse cómo es: áspera, real, salvaje.

Hagen y Smith, dos mujeres que cambiaron radicalmente la imagen de las mujeres en la República Federal de Alemania, a fines de los años setenta. Una Alemania donde hasta 1977 las mujeres todavía necesitaban el permiso de sus maridos para trabajar.

"Las hermanas están luchando por sí mismas, de pie por su propia cuenta, y siguiendo sus propias ideas", este poderoso himno de Annie Lennox y Aretha Franklin fue nuestro credo en la década de 1980.  Hemos luchado por la promoción de las mujeres, la guardería infantil, el subsidio parental y muchas cosas más. Nos sentíamos emancipadas y relegamos el tema. No nos dimos cuenta que el machismo estaba aflorando de nuevo.

El mundo rosado de las muñecas Barbie volvió a invadir las habitaciones de las chicas. Y, a más tardar, con el gigantesco éxito del programa de casting de Heidi Klum "Next Top Model" de Alemania  en 2006, se hizo evidente un cuestionamiento crítico de los ideales de belleza femenina.  La revolución digital promovió el debilitamiento viral de la conciencia supuestamente progresista.

Feminismo radical en el nuevo milenio

Desde 2013 está en YouTube y lo han visto mil millones de veces: el video "Wrecking Ball", en el que Miley Cyrus monta una bola de acero para demoler edificios: lasciva, desnuda, muy delgada. Hoy la cantante lamenta su actuación, pero las jóvenes aguantan hambre para mantener su figura y sufren más de trastornos alimentarios que hace diez años.

La bloguera Laurie Penny, quien sufrió de anorexia a sus 17 años, ha refrescado el feminismo con escritos radicales como "mercado de la carne" (Meat Market). Hoy desvela implacablemente los mecanismos patriarcales, aún vivos detrás de la fachada burguesa del mundo occidental.

¿Igualdad de género? ¡No realmente!

No extraña, porque durante miles de años, los roles de género se han transmitido hasta el último rincón de nuestra vida, hasta nuestra conciencia y subconsciente. Hace 100 años, las mujeres en Alemania lograron el derecho al voto. Pero hoy todavía las mujeres ganamos menos y pagamos más.

Somos una clara minoría en la política, los negocios y la cultura. No hay equidad, tampoco en el mundo occidental. No realmente. Todavía no. Trump, Weinstein y otros nos han servido de campanazo de alerta.

La campaña "Time's Up" de mujeres en la industria del cine es también una señal importante. Demuestra que el tiempo de la represión ha terminado. Nos despertamos, miramos de cerca, y luchamos de nuevo. ¡2018 es el año de las mujeres!