Las economías de Argentina y Ecuador encaran esta semana unas jornadas decisivas en el devenir de sus procesos de reestructuración de deuda, ya que con las ofertas de todas las partes implicadas encima de la mesa y la crisis del Covid de fondo, las negociaciones de ambos países con sus respectivos acreedores tocan su fin este lunes, en el caso ecuatoriano, y el martes, en el caso argentino.

En Argentina, el ministro de Economía y negociador de la reestructuración, Martín Guzmán, reiteró el mensaje de que el país ha alcanzado su límite de oferta y "no tiene la capacidad de ofrecer más", en respuesta a la solicitud de tres grupos bonistas, que la semana pasada enviaron una carta al titular de Economía en búsqueda de una "resolución consensuada".

Respecto a las ofertas, las diferencias cada vez son más estrechas entre ambas partes. Los bonistas, en su último movimiento ofrecían un canje promedio de US$56,6 por cada papel de US$100, frente a los alrededor de US$53 que ofrece la administración de Alberto Fernández.

Esta diferencia supone un margen de apenas US$3.000 millones de un total a reestructurar de unos US$65.000 millones.

Guzmán aseguró este fin de semana que el Gobierno está evaluando todas las opciones para postergar la fecha más allá del 4 de agosto, pero reitera que el país sudamericano ha hecho "el máximo esfuerzo posible", con una oferta que es definitiva. "La oferta está vigente y los acreedores tienen tiempo de aceptar", señala el ministro.

Guzmán aseguró este fin de semana que el Gobierno está evaluando todas las opciones para postergar la fecha más allá del 4 de agosto, pero reitera que el país sudamericano ha hecho "el máximo esfuerzo posible", con una oferta que es definitiva.

Independientemente de los resultados de las negociaciones, el titular de Economía afirmó que buscarían un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que adeuda más de US$44.000 millones como consecuencia del Acuerdo Stand By de acceso elevado solicitado por la anterior administración de Mauricio Macri.

Ecuador busca reestructurar 15.200 millones. Por su parte, Ecuador está inmerso en un proceso para reestructurar US$17.375 millones de deuda que concluye este lunes.

El país vive este proceso con una economía severamente golpeada por el coronavirus, que ha obligado al Ejecutivo de Lenín Moreno a eliminar siete empresas públicas, la liquidación de la aerolínea Tame o a cobrar de manera anticipada el impuesto a la renta de las grandes corporaciones del país, entre otras medidas.

En su oferta formal, el Gobierno andino incluía una reducción de capital de US$1.540 millones y un periodo de gracia (no pagar) de cinco años en el capital y de dos años en intereses. Además, la propuesta incluye un intercambio de diez bonos globales por cuatro nuevos bonos (incluyendo el bono de intereses acumulados entre marzo y agosto), con unas mejores condiciones de financiación.

En las últimas semanas, la propuesta del país andino ha conseguido nuevos apoyos y ha sido aceptada por otros acreedores. Así, los términos actuales han sido respaldados por el 53% de los tenedores de deuda. Sin embargo, el país todavía tiene que convencer al 66% de sus acreedores, a excepción de los bonos con vencimientos en 2024, donde necesita el 75% de los apoyos.

Además, el país se anotó un tanto judicial el pasado viernes, cuando un Juzgado de Nueva York negó la solicitud de dos fondos de inversión, con menos del 3% de deuda, para bloquear el proceso de reestructuración.

"Ojalá no me equivoque, pero creo que el fallo debió tener un impacto fuerte en la decisión de los tenedores. Creo que tendremos una buena votación", señaló el miembro del consejo asesor del Gobierno ecuatoriano, Augusto de la Torre, al diario local 'El Comercio'.

Tanto en Argentina como en Ecuador, alcanzar un acuerdo para reestructurar sus deudas con bonistas internacionales resulta vital en un contexto como el actual, puesto que a la crisis del covid se suma el difícil acceso a financiamiento externo, por lo que el éxito o fracaso en las negociaciones marcará notablemente el futuro económico de los países sudamericanos.