Washington, D.C. México no está siguiendo la tendencia general de la región de una inflación baja porque sigue enfrentando desafíos estructurales, afirmó el y el Consejero Económico del Fondo Monetario Internacional (FMI), Maurice Obstfeld.

Retomó un diagnóstico del Gobernador saliente del Banco de México, Agustín Carstens, para explicar que la persistente informalidad y la debilidad del mercado laboral, evidencian que “a pesar de los avances impresionantes, aún hay espacio para hacer mucho más”.

Al presentar las expectativas de crecimiento global incluidas en el World Economic Outlook (WEO por su sigla en inglés), admitió que “cualquier evento que trastoque las relaciones comerciales, incluso el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) puede afectar las cadenas productivas de México y los otros socios”.

Pero matizó que la expectativa del Fondo, su “esperanza” es que se mantengan las negociaciones sin tropiezos, y lleguen a buen término con mejoras.

Al interior del WEO, el FMI estima la economía mexicana conseguirá un crecimiento de 2,1% en 2017, que es superior en dos décimas a la actualización que hizo en julio.

“La revisión al alza de la expectativa del PIB refleja una mejora en la confianza del mercado, a pesar de la incertidumbre relacionada con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”, se lee en el documento.

TLCAN, determinante en expectativas. En el análisis actualizado del Fondo, destacan que “conforme ha declinado la preocupación sobre las fricciones comerciales con Estados Unidos se ha apreciado el peso mexicano en 10% evidenciando una recuperación de la confianza de los mercados financieros”.

El nuevo pronóstico del Fondo se ubica en el piso del rango revisado por la Secretaría de Hacienda para este año, que está entre 2% y 2,6%.

Esta previsión se encuentra cuatro décimas arriba de la que tenía el mismo organismo en abril, cuando divulgó su Panorama Económico para este año. El FMI suele divulgar dos veces al año sus pronósticos de crecimiento, en abril y octubre, y tras la crisis del 2009, con los virajes que ha vivido el ciclo económico mundial en la nueva normalidad, el Fondo actualiza dos veces más sus previsiones, en enero y julio.

Para el año entrante, el FMI prevé que el PIB mexicano alcanzará un crecimiento de 1,9%, con lo que muestra una corrección a la baja respecto del pronóstico previo, divulgado en julio, de 2,1%.

Este pronóstico se encuentra debajo del piso en el rango estimado de crecimiento que tiene el gobierno mexicano, que está entre 2 y 3%.

Estas previsiones consignan el impacto que tendrá el desempeño económico de Estados Unidos, en la trayectoria mexicana. Estados Unidos es el principal socio comercial de México.