América Latina se encamina en el 2018 a su segundo año de recuperación, con crecimiento en aceleración e inflación convergiendo a su objetivo. Los motores del crecimiento son las exportaciones netas acompañadas de una incipiente mejoría en la inversión. Estos son las principales conclusiones del informe de Moody’s Analytics, elaborado por Alfredo Coutiño, Juán Fuentes, Jesse Rogers y Colin Seitz.

"Los mejores precios de las materias primas, aunados a la competitividad cambiaria y a la reducción de los excesos de demanda, han permitido una mejoría de las exportaciones y una moderación de las importaciones", afirman los autores. Las reformas en marcha y las que están por venir continuarán mejorando la acumulación de capital en la región, lo cual aumentará la capacidad productiva latinoamericana. 

Motores del crecimiento. En el 2018, la recuperación de la región se fortalecerá por segundo año consecutivo, después de un crecimiento de 1,2% en el 2017. Con ello, América Latina deja atrás dos años de recesión (2015 y 2016). Sin embargo, la recuperacion será limitada y aún por abajo del crecimiento potencial de 3,5% visto en la década anterior. La mejoría en los términos de intercambio es el motor impulsor de la recuperación, con precios más favorable para las exportaciones latinoamericanas. "La depreciación de las monedas latinoamericanas––producidas por la turbulencia financiera global y la normalización monetaria estadounidense––han generado una ganancia en competitividad cambiaria para la región, lo cual ha estimulado las exportaciones manufactureras y primarias. El fortalecimiento de la economía global, aunque gradual, ha generado una mayor demanda por productos latinomericanos", enfatizan los expertos. 

Las importaciones, por su parte, han avanzado a un ritmo más moderado, como resultado de una combinación de efectos precio y cantidad. En cuanto a precios, las depreciaciones cambiarias han hecho más caras las importaciones para los consumidores y productores latinoamericanos. Además, el poder de compra se ha mantenido limitado ante el lento avance del empleo y en algunos casos inflaciones aún por encima de sus objetivos. En cuanto al efecto cantidad, los ajustes de política económica puestos en marcha en la región para reducir los desequilibrios (fiscal, externo, e inflación) han disminuido los prolongados excesos de demanda que se generaron en la época de exceso de liquidez global. Todo esto en conjunto ha derivado en una mejoría de las exportaciones netas, generando un efecto positivo sobre el PIB latinoamericano.

Otro factor a destacar es que, la acumulación de capital ha empezado a mejorar en la región, aunque a un ritmo lento. De hecho, la caída en el coeficiente inversión-producto en los últimos dos años fue un factor importante detrás de la recesión latinomericana de 2015 y 2016. Así, después de caer hasta 18,7% como proporción del PIB en 2016, la inversión fija comenzó a recuperarse hacia una tasa de poco más de 19% en 2017 y se estima que alcance 20% en el 2018. Los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, nuevamente empiezan a ver una Latinoamerica más atractiva. Esto como resultado de las reformas puestas en marcha en varios países y la consecuente apertura de sectores tradicionalmente reservados para el Estado, como son el petróleo, electricidad, y la minería. Los países que lideran la agenda de reformas son, México, Colombia, Perú, Argentina, Brasil y Chile.

Más recientemente, con la reducción inflacionaria y la incipiente mejoría en la generación de empleos, el consumo ha empezado a mostrar signos de recuperación. Sin embargo, el consumo público aún permanece restringido, particularmente en países que incurrieron en acelerados desequilibrios fiscales, como en los casos de Brasil, Chile y México. No obstante, el renovado flujo de remesas familiares del exterior, principalmente hacia América Central y México, ha dado un importante alivio al consumo de las familias de más bajos ingresos, las cuales tienen una propensión a consumir más alta. Definitivamente, la región se ha beneficiado del avance de la economía estadounidense, el principal mercado generador de remesas familiares para América Latina.

Recuperación y convergencia inflacionaria. En 2018, la región continuará beneficiándose de la recuperación global, en términos de mayor demanda externa y mejores precios de las materias primas. Aún cuando existe una mayor probabilidad de continuación del acuerdo comercial en Norteamerica (TLCAN), el comercio entre Estados Unidos y México podría enfrentar algunas restricciones, especialmente tarifas y cuotas sobre algunos productos mexicanos (agrícolas y manufactureros). El comercio en el resto de la región continuará su avance, ya que Asia continúa siendo el principal mercado para varios países sudamericanos. Una recuperación latinoamericana más definida y su agenda de reformas, continuarán siendo los polos de atracción para la inversión extranjera, lo cual es necesario para restaurar la capacidad perdida durante los dos años de recesión. Así, la inversión en capital físico y humano será un importante factor de la recuperación latinoamericana en 2018.

El avance económico de la región en el 2018 será más balanceado, con el Sur avanzando a una tasa más similar al promedio de México y Centro América. El PIB latinoamericano avanzará a una tasa de 2,2% en el 2018. En el Sur, los países líderes serán Argentina con crecimiento de 3,9%, seguido por Perú con 3,5%, Colombia 2,8%, Uruguay 2,8%, Chile 2,5% y Brasil 2,3%. México avanzará a una tasa de 2,5%, ligereramente mayor a la de 2017, como resultado de los efectos expansivos del tradicional ciclo político-electoral y de algunos beneficios de las reformas en marcha. Venezuela será el único país latinoamericano en recesión por quinto año consecutivo, cayendo 6% en el 2018.

"En materia de inflación, a pesar de que las tasas serán diferentes en la región, la inflación general por país continuará su camino hacia una mayor convergencia con su objetivo", dicen desde la calificadora. En algunos países se moverá de tasas por arriba del objetivo hacia su objetivo (Colombia, México, y Uruguay), y en otros de tasas por abajo hacia su objetivo (Brasil, Chile, y Perú). Argentina continuará reportando inflación de doble dígito, aunque con tendencia decreciente. Venezuela, en cambio, reportará tasas inflacionarias de triple dígito y muy posiblemente de cuatro dígitos.

Riesgos potenciales. En el frente económico, un riesgo de mediano plazo para la región puede venir de la economía global, en términos de un debilitamiento de la recuperación que afectaría la demanda y precio de las materias primas, así como también factores geopolíticos que incrementen la aversion al riesgo y produzcan prolongada turbulencia financiera. En el frente político, aunque la llegada de un gobierno radical no se alcanza a ver en el horizonte––excepto en México, aunque sería más un gobierno de izquierda––varios países enfrentan un nuevo ciclo electoral que podría causar alguna turbulencia: Chile (Diciembre 2017), Colombia (Mayo 18), México (Julio 2018), Brasil (Octubre 2018), Venezuela (Octubre 2018), Argentina (Octubre 2019), y Uruguay (Octubre 2019).