Washington. Los precios al consumidor en Estados Unidos probablemente aumentaron con fuerza en enero, impulsados por el alza de la gasolina y de los arriendos de viviendas, pero se espera que la inflación anualizada se haya desacelerado porque las mayores variaciones del año pasado no se incluyen en el cálculo.

A pesar de la prevista moderación de la tasa de inflación anual, el reporte que emitirá más tarde este miércoles el Departamento del Trabajo podría no cambiar las expectativas de una aceleración en las presiones de precios durante este año.

El crecimiento más veloz de los salarios en enero ha dado paso a preocupaciones sobre la inflación e inició una liquidación en Wall Street, al tiempo que elevó los rendimientos de la deuda referencial de Estados Unidos a máximos de cuatro meses.

Y se teme que la inflación, que es apuntalada por la mejoría constante del mercado laboral y por el aumento del gasto del Gobierno, fuerce a la Reserva Federal a adoptar una postura más agresiva en la senda de alzas de tasas de interés que lo anticipado para este año.

El banco central de Estados Unidos ha previsto tres aumentos de tasas para 2018 y el primer ajuste monetario se espera para marzo.

"Hay muchos ingredientes que se combinan para tener una inflación más patente este año, pero la aceleración será bastante gradual", dijo Ryan Sweet, analista senior de Moody's Analytics in West Chester, Pensilvania.

El Índice de Precios al Consumidor probablemente subió un 0,3% en enero, luego de avanzar 0,2% en diciembre, de acuerdo a un sondeo de Reuters entre economistas. El incremento año a año del IPC se habría desacelerado a 1,9% respecto del alza de 2,1% en el último mes del 2017, debido a efectos de base menos favorables.

Excluyendo los componentes más volátiles como los precios de la energía y los alimentos, los analistas esperan que el IPC haya subido 0,2%, luego de registrar una lectura similar en diciembre.

El avance anualizado de la inflación subyacente se habría moderado a 1,7%, desde el 1,8% marcado en diciembre. Se considera que este dato es una medición más eficiente de la tendencia inflacionaria básica.