Quito. Las relaciones bilaterales entre los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos se dinamizaron en el primer trimestre de este año, con la posibilidad de “expandir la cooperación” en lo económico, en áreas de seguridad y defensa, sobre los que ya hay “acuerdos listos para ser firmados”.

Por casi ocho años, el ex presidente Rafael Correa mantuvo ‘congelados’ los vínculos con ese país, pero Lenín Moreno decidió retomarlos al recibir a varios altos funcionarios que llegaron al país entre enero y abril.

El primero fue Keith Mines, director de la Oficina de Asuntos Andinos del Departamento de Estado, que analizó junto a empresarios y la sociedad civil los ámbitos de cooperación.

Un mes después, Moreno recibió en el Palacio de Gobierno a Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, que en una entrevista con El Universo, destacó que este era el “momento propicio para refrescar las relaciones”.

La semana pasada estuvo en Guayaquil una delegación de congresistas que se encontraron con varios ministros de Estado. En ese marco, Chapman felicitó al régimen por el cambio de modelo de su plan económico.

Pocas semanas después de esa visita, el presidente Donald Trump aprobó la renovación del Sistema General de Preferencias (SGP) por tres años, lo que abrió las puertas a que en el segundo semestre del año se puedan iniciar las negociaciones para un acuerdo comercial a largo plazo, según el ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana.

En seguridad y defensa también se aspira a esa cooperación, que es reservada. El 26 de marzo llegó una visita del más alto nivel del Comando Sur de Estados Unidos: Joseph P. DiSalvo, subcomandante militar, y la embajadora Liliana Ayalde, asesora política exterior.

Según el embajador de EE.UU. en Ecuador, Todd Chapman, esto fue un paso “para continuar ampliando las relaciones militares, buscando la conclusión de varios acuerdos propuestos al Gobierno”. Ellos aguardan “alguna notificación de la Cancillería”.

Y la semana pasada estuvo en Guayaquil una delegación de congresistas que se encontraron con varios ministros de Estado. En ese marco, Chapman felicitó al régimen por el cambio de modelo de su plan económico.

Es así que Ecuador volvería a suscribir acuerdos con ese país, luego de las tensiones que matizaron la relación con Correa, que comenzaron con la salida del Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL, por sus siglas en inglés) de Manta, en el 2008; y se acentuaron con el cierre de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (Usaid) en el 2014.

 

"Es la primera visita de un gran grupo de congresistas por más de diez, quince años al país, es una visita histórica...”, dijo Todd Chapman, Embajador de Estados Unidos.

Estos nuevos acercamientos son, para tres analistas consultados, “positivos”, aunque creen que deben concretarse.

“Este diálogo debe plasmarse en cosas útiles como llegar a un acuerdo comercial”, opinó el ex diplomático Mauricio Gándara. La presencia de grupos delincuenciales en la frontera norte “hace necesaria la cooperación militar, y no tenemos otra alternativa que forjar una alianza para poder acceder a inteligencia y experiencia”, agregó.

Apoyo estadounidense. Y, de hecho, tras conocerse el asesinato de los tres periodistas de diario El Comercio que habían sido secuestrados, la Embajada emitió un comunicado en el cual reiteró su deseo “de apoyar al Gobierno del Ecuador en sus esfuerzos por combatir a las organizaciones criminales transnacionales”.

El internacionalista Francisco Huerta indica que este acercamiento se da por las “circunstancias del país”, pero “sí debería haber coherencia y claridad en las posiciones que adopta Ecuador, porque no podemos tener la postura de ambigüedad frente a lo que pasa en Venezuela”, ejemplificó. La “mínima cosa que podemos esperar es inversión”, añadió.

El catedrático Carlos Estarellas resalta solo un giro en la diplomacia: la designación de Francisco Carrión como embajador en Washington “porque de ahí, están los mismos funcionarios”. Estima urgente la asistencia para la lucha contra el narcotráfico y renovar los tratados de extradición.