Sesenta. Davos 2018 contó con aproximadamente un grupo de 60 participantes que viajaron desde America Latina hasta las gélidas montañas suizas. El número podría resultar poco gravitante para una cita de este carácter mundial, pero tal como destacó acertadamente la directora senior para Latinoamérica del World Economic Forum (WEF), Marisol Arguetta, durante el cóctel de bienvenida, Latinoamérica estuvo más que bien representada. "Tenemos la presencia de cinco presidentes de países latinoamericanos: Michel Temer, de Brasil; Juan Manuel Santos, de Colombia; Mauricio Macri, de Argentina y actual líder del G 20; Danilo Medina, de República Dominicana, y Juan Carlos Varela, de Panamá. Cada uno de ellos nos visita con una delegación que cuenta con varios ministros y empresarios", enumeró.

Puedo decir que conozco el WEF. Durante más de dos décadas he asistido a esta reunión anual, y a mi juicio, nunca Latinoamérica había estado tan potentemente representada. Esta versión 2018 ha tenido la mayor presencia de presidentes latinoamericanos, al menos desde que yo empecé a venir a Davos, en 1990.

Sin embargo, porque soy chileno, me llama la atención que Chile no estuviera representando por ninguna autoridad oficial del gobierno actual, de Michelle Bachelet, ni del próximo gobierno, del electo Sebastián Piñera, quien asume en marzo. Alguien podría decir que en realidad Chile tiene un largo prontuario de ausencias en el WEF, porque nunca ha venido un presidente en ejercicio a su reunión anual -al menos que yo recuerde-, pero todo eso una lástima, porque este es un foro en que Chile debería estar representado al más alto nivel, considerando la presencia de decenas de jefes de gobierno que vienen regularmente y la presencia de directores de organismos multilaterales que se hacen presente cada año. Es un buen momento para potenciara agendas bilaterales, saludos protocolares, negocios posibles, acuerdos públicos-privados. En fin, una oportunidad perdida nuevamente para mi país.

Pero volvamos nuevamemte a los destellos de esta cita. En el programa de este año se cuenta con una cobertura razonable de sesiones dedicadas a Latinoamérica, donde destaca una dedicada a la exitosa Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Perú, Colombia y México, y ya con 52 países observadores, como China, India, Australia, Canadá, Finlandia, Alemania, entre otros.

Así que a raíz de sus buenos resultados es que se realizó una sesión sobre la Alianza del Pacífico, moderada por Alicia Bárcenas, directora ejecutiva de la Comisión Económica de America Latina (Cepal), en la que participaron el presidente Santos, la ministra de Comercio de Colombia, María Lorena García; la vicepresidenta de Perú, Mercedes Araos; el ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo, y el ministro de Comercio de Australia, Steven Ciobo, además  de otra autoridades de gobiernos de los paises miembros de la Alianza del Pacífico y empresarios.

Se trató de una reunión off the record, así que no puedo revelar detalles de las conversaciones, pero sí contarles que estaba todo el mundo muy contento con la evolución que ha tenido la Alianza, en el poco tiempo que lleva. Producto de lo anterior es que se habló de la importancia de la llegada de nuevos miembros con un estatus especial, como Singapur. El ministro de Comercio de Australia explicó que para su país el libre comercio es muy importante y que acceder a la Alianza del Pacífico es un gran oportunidad, por ser un mercado muy grande, con mucho dinamismo, y con reglas claras.

Este miércoles fue el momento de escuchar al presidente de Brasil, Michel Temer, quien expuso sus motiviaciones en el poder antes una sesión plenaria de más de 1.500 personas. Por el tono de su discurso, me queda claro que Temer vino a Davos a vender a Brasil, especialmente a los inversionistas extranjeros, tomadores de decisión que él espera que pongan nuevamente su dinero en el país. Como parte de la seducción les contó  las "maravillas" que están ocurriendo en Brasil bajo su mandato y destacó especiamente que el país ha comenzado a crecer de nuevo y que la inflación ha vuelto a niveles muy bajos. Temer también mencionó la reforma fiscal en curso y la eficiencia con que se maneja hoy la caja fiscal como pruebas de un pais está que retorna al rumbo correcto.

Para ser más creíble, Temer habló con la verdad y reconoció que sigue pendiente la resistida reforma al sistema de pensiones, pero prometió que saldrá adelante, ya sea en su gobierno o en el próximo, porque el camino emprendido por su gobierno es irreversible, advirtió.

Con todo lo anterior, Temer estuvo correcto, acertado, pero llamó la atención que no dijera nada sobre la corrupción, tampoco sobre un Lula favorito para las próximas elecciones, a pesar de todos los líos judiciales en los que está envuelto. Porque si bien es posible que Lula no pueda ser candidato en las próximas elecciones, por razones judiciales, Temer podría haber deslizado que no es descartable que las ideas del ex presidente sean representadas por un reemplazante, como me comentó en uno de los pasillos un empresario muy importante de Brasil.

Otro tema que estuvo en boca de todos es el acuerdo para el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés), más conocido como TPP11 tras la salida de Estados Unidos, y que se firmará en Chile durante marzo. Todos esperan, eso sí, que cuando se vaya Trump de la Casa Blanca, EE.UU. pueda firmarlo aunque solo sea por motivaciones geopolíticas. 

Finalmente, les cuento algo no menor: el ánimo con que veo a los latinoamericanos es bastante optimista, una energía que coincide con el ánimo general en Davos 2018, lo que no me extraña considerando que los pronósticos para la economía mundial son muy tranquilzadores para este año y el próximo, lo que asegura que el precio de las materias primas continuará subiendo por un tiempo al menos. Esto siempre es muy bienvenido en nuestra región.