Londres. El mayor fabricante automovilísto de Reino Unido, Jaguar Land Rover, dijo que reducirá 1.000 empleos y recortará la producción en dos de sus fábricas inglesas ante la caída de la demanda de vehículos diésel tras la subida de impuestos y las medidas regulatorias.

La compañía, que fabrica cerca de uno de cada tres automóviles de los 1,7 millones en Reino Unido, despedirá a algunos de sus empleados de la central inglesa Solihull y trasladará a algo más de 360 personas a su ubicación cercana a la planta de Castle Bromwich.

"No vamos a renovar los contratos de 1.000 empleados en Solihull", dijo un portavoz a Reuters.

Las ventas de Jaguar han bajado un 26% hasta ahora este año, a pesar de que la demanda de Land Rover ha caído un 20% en su mercado interno a medida que los compradores evitan el diésel.

Alrededor del 90% de las ventas de Jaguar Land Rover (JLR) en Reino Unido son modelos diésel, en comparación con alrededor del 45% a nivel global.