-Estuvo en la comitiva de empresarios que junto a la presidenta Michelle Bachelet visitó Cuba. ¿Qué pudo observar de la isla?

-La lección que tengo después de la visita a Cuba es que como país hemos perdido una oportunidad enorme, en el buen sentido de la palabra claro. 

-¿A qué se refiere con esa pérdida de oportunidad?

-A Cuba le ha pasado, alegremente, lo que ha ocurrido en países como China y Vietnam, que de estar bajo regímenes muy estrictos y políticamente adversos, se han abierto al mundo y se abastecen de otras economías con gran éxito.

-Chile se ha favorecido en lo económico de esa relación con China, pero con Cuba, ¿hemos progresado en relaciones económicas?

-Chile ha recibido grandes ingresos económicos de su relación con China, es cierto. El ejemplo más claro de ello son las divisas del cobre y hoy el precio de ese mismo recurso sigue subiendo de forma acelerada. Pero con Cuba no se ha avanzado mucho en lo que se refiere a intercambio económico y se podría avanzar mucho más.

-No se ha avanzado porque quizás se han detenido las gestiones por el tema político.

-De una vez por todas hay que dejar de lado los problemas políticos o de derechos humanos, que yo creo que cada uno de nosotros lo debe llevar en su propio corazón. Porque a sí mismo a Chile también se lo podría criticar. Ya sea por el mismo tema o por razones humanitarias. Nosotros, en el mundo empresarial, debemos concentrarnos en lo que nos compete: cómo hacer que Chile siga creciendo y dejar a un lado lo que le corresponde al mundo político.

-¿Se derriba el mito, entonces, de que Cuba es un país desintegrado en lo económico?

-Mira, al alcalde Jorge Sharp, de Valparaíso, le daría una beca a Cuba para que aprenda cómo se hace una industria turística de verdad. Que vaya a La Habana, principalmente, para crear rutas turísticas -como tienen en la isla-, de la casa de Ernest Hemingway, los clásicos autos antiguos de los años 50 que hoy son casi para el turista. Es más, te digo que no hubo nadie de la comitiva que no se subiera a uno de esos autos.

-Usted ya había ido a la isla, ¿por qué ahora le llama tanto la atención esta serie de elementos?

-Porque yo fui unos 15 ó 20 años atrás y estaba todo muy mal, pero hoy las cosas han cambiado mucho. Me llamó la atención también visitar una centro de investigación del cáncer y quedar con la boca abierta con el nivel de calidad y tecnología del recinto. Posteriormente, tuvimos la reunión con Raúl Castro, que habló él no más, porque nosotros no alcanzamos a hablar nada; además que le gusta tanto hablar... dijo una frase que me hizo todo el sentido: "Cuba siempre se dedicó a la venta de azúcar y el precio era horriblemente malo, y entonces, ahora nos dedicamos a vender conocimiento".

-Y les fue muy bien.

-Excelente. ¿Tú sabes cuántos doctores tiene Cuba en Brasil? Tiene ocho mil profesionales trabajando ahí, entonces, imagínate: en vez de vender autos, se dedicaron a producir profesionales de calidad.

-Entonces, hay que aprovechar las oportunidades que se presentaron con esta visita a Cuba.

-Claro, hay que aprovechar las oportunidades, sacar las buenas metodologías de éxito. En Chile, hay gente que dice para qué mirar a Cuba si no les exportamos nada. Esa frase me hace acordar la historia del fabricante de zapatos que envía a la India dos vendedores. El primero le dice: no hay mercado, andan todos a pie descalzo, mientras el segundo advierte: hay un mercado inmenso, todos andan a pie descalzo.