Santiago. Un profesor de guitarra, un instructor de yoga, hasta un líder empresarial; todos han tenido que reinventarse en estos tiempos de confinamiento por la pandemia del coronavirus. Las clases, como se desarrollaron durante décadas, ya no son posibles en, prácticamente, ninguna parte del mundo. Hoy, la realidad es otra: la educación ha tenido que buscar un nuevo espacio en el mundo virtual y acelerar un proceso en el que algunos no habían pensado. 

Esta migración –casi obligada– ha sido una oportunidad valiosa para Wisboo, una startup argentina que ha desarrollado una plataforma para “digitalizar la enseñanza”.

“Esta crisis nos ha permitido potenciarnos”, afirma Ezequiel Carlsson, CEO de Wisboo. Su entusiasmo se sostiene en cifras que superan con creces sus estimaciones iniciales: solo en marzo, la plataforma registró un aumento del 270% en la demanda. Es decir, vio casi triplicada la tasa de uso de los clientes apenas en el inicio de la pandemia, considerando que en la mayoría de los países de América Latina, donde opera la startup, las medidas de confinamiento comenzaron a regir a mediados de marzo.

En concreto, Wisboo registró entre marzo y abril un total de 2.831 leads, con 1.148 academias creadas –entre pagas y gratuitas–, con 71 nuevos clientes contratados; una cifra que se compara con los resultados de enero y febrero, cuando la plataforma contabilizó 918 leads, 249 academias y 19 nuevos clientes. Además, las consultas de interesados en comenzar a impartir clases online se elevaron a más de 2.500 solo en el tercer mes del año.

Wisboo registró entre marzo y abril un total de 2.831 leads, con 1.148 academias creadas –entre pagas y gratuitas–, con 71 nuevos clientes contratados; una cifra que se compara con los resultados de enero y febrero, cuando la plataforma contabilizó 918 leads, 249 academias y 19 nuevos clientes.

“Muchas empresas que no tenían necesidad de aprendizaje online, se han volcado a hacerlo”, comenta Carlsson. Y es que, según explica el ejecutivo, la tecnología desarrollada por Wisboo permite “empoderar” a quienes se dedican a impartir clases, sin importar el contenido que aborde. 

“Gente que vive de compartir sus conocimientos, profesores que impartían clases presenciales, han encontrado una respuesta rápida a esta nueva realidad, migrando a nuestra plataforma online”, explica.

Al ser una plataforma digital, Wisboo siempre ha funcionado de manera remota, por lo que las medidas de confinamiento no han afectado su dinámica de manera profunda. Sin embargo, el incremento repentino de la demanda les obligó a aumentar su personal en un 20%, para fortalecer el área comercial. 

“Somos una empresa chica, de unos 20 empleados, por lo que nos hemos visto en la necesidad de crecer”, dice. Su proyección –por el panorama que se vislumbra con una pandemia que parece no bajar la guardia– es continuar expandiendo el personal de la empresa a un ritmo de 20% anual. “Por lo pronto, en mayo, contrataremos un 20% más”, añade.

Cambio de paradigma

Antes de que apareciera el coronavirus y se desatara la pandemia, muy pocos tenían entre sus planes digitalizar sus procesos de enseñanza, pero la crisis ha cambiado ese paradigma. Wisboo es consciente de ello y, además, lo sustenta a través de sondeos que realiza regularmente entre su cartera de clientes: el 80% de los consultados a inicios de abril tenía intención de migrar a la educación online; una cifra que contrasta ampliamente con el 20% que lo estaba considerando antes de que se produjera la pandemia.

Esto demuestra –explica Carlsson– que cada vez más empresas e instituciones están considerando una estrategia digital para fomentar la educación. Y, según la experiencia de Wisboo, estos nuevos clientes que han llegado para probar la herramienta, están constatando que funciona incluso mejor de lo que esperaban. 

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“La adopción tecnológica forzosa que se está dando ha sido una oportunidad no solo para grandes empresas, sino para los pequeños profesores… Todos se están reinventando en su modelo de negocios para ir a lo digital”, afirma.

Pero no solo los pequeños y nuevos emprendedores están mostrando gran interés por lo digital. Según comenta Carlsson, muchas empresas e instituciones de Gobierno –que antes no llegaban con facilidad a Wisboo– ahora están contratando sus servicios. 

Uno de estos casos es el de la Gobernación de Puerto Rico, que está haciendo uso de la plataforma digital para educar sobre el coronavirus. También el diario El Tiempo de Colombia, la Universidad de Chile y el Tecnológico de Monterrey en México están aprovechando estos meses de restricciones y distanciamiento social para mantenerse vigentes impartiendo cursos.

 

Colombia y México son los países más activos en Wisboo y donde más ha crecido la demanda. Un comportamiento que Carlsson atribuye –en el caso de Colombia– a un mayor avance en digitalización; mientras que en México, por su extensión territorial.

Buena perspectiva

El tiempo difícil que atraviesa la economía global no opaca las perspectivas de crecimiento de la startup, que –sin embargo– avanza con cautela en un año complejo. Wisboo, que en 2019 reportó ventas por encima de los US$ 500.000, proyectaba para 2020 facturar US$ 1,2 millones. Hoy, sus estimaciones han cambiado por la amplia demanda que ha provocado el coronavirus, y la compañía prevé ahora para este año facturar entre US$ 1,75 millones y US$ 2 millones, lo que implicaría un 30% más de lo proyectado inicialmente. 

Este cambio en la perspectiva considera el incremento de la demanda y apuesta, además, a que la experiencia exitosa de algunos clientes actúe como un multiplicador para que otros se sumen a digitalizar sus procesos de enseñanza.

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Pero como nadie está blindado en tiempos de volatilidad económica, Wisboo ha perdido clientes, aunque que pocos, según Carlsson. Asegura que como empresa, han logrado mantenerse en una etapa “estándar”, que implica normalidad dentro de sus procesos y cumplimiento de objetivos. 

Sin embargo, señala que si la crisis económica se mantiene en el tiempo (más allá de 2020), tendrán que activar su plan “contingencia”, lo que significaría que no seguirían creciendo. “Somos uno de los pocos winners de esta crisis, pero tenemos claro que nos afecta el tema de la inversión”, reconoce el CEO de la startup que este año tuvo que dejar en stand by su ronda de inversión.