Londres. Las potencias occidentales no tienen planes para nuevos ataques con misiles en Siria, pero evaluarán sus opciones si Damasco vuelve a usar armas químicas, dijo este domingo el ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido, en medio de un debate sobre la legalidad y eficacia de los bombardeos.

Estados Unidos, Reino Unido y Francia atacaron este sábado el programa de armas químicas de Siria como represalia por lo que sostienen fue el uso de gas venenoso hace una semana contra rebeldes.

Los tres países insistieron en que no tenían como objetivo derrocar al presidente Bashar al-Assad o intervenir en la guerra civil que se ha prolongado siete años.

Los bombardeos, celebrados por el presidente estadounidense Donald Trump como un éxito pero denunciados por Damasco y sus aliados como un acto de agresión, han sido la mayor intervención de los países occidentales contra Assad y su aliado Rusia, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, los calificó de "inaceptables y fuera de la legalidad".

En Damasco, el vicecanciller sirio, Faisal Mekdad, se reunió con inspectores del organismo mundial de control de armas químicas OPAQ durante unas tres horas, con la presencia de oficiales rusos y un alto funcionario de seguridad sirio.

 

Los inspectores están tratando de visitar el sitio del supuesto ataque con gas. Moscú condenó a los estados occidentales por negarse a esperar los hallazgos de los inspectores antes de atacar.

Cuando salió del hotel donde se realizó la reunión, Mekdad no quiso hablar con periodistas que lo esperaban fuera.

El secretario de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, defendió la decisión de la primera ministra, Theresa May, de participar en el ataque y dijo que era para evitar que se usen nuevamente armas químicas.

"No hay una propuesta sobre la mesa en este momento para nuevos ataques porque hasta ahora, gracias a Dios, el régimen de Assad no ha sido tan tonto como para lanzar otro ataque con armas químicas", dijo en un programa de la BBC.

"Si ocurriera, entonces está claro que, junto con los aliados, estudiaríamos cuáles son las opciones", agregó, haciéndose eco de comentarios de la embajadora de Washington en Naciones Unidas, Nikki Haley, quien dijo que Trump le comentó que si Siria usa gas venenoso nuevamente "Estados Unidos está totalmente listo".

El líder de la oposición británica, el laborista Jeremy Corbyn, dijo que la base legal que se usó para la participación británica era discutible, y agregó que solo apoyaría acciones respaldadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

 

"Le preguntó al secretario de Relaciones Exteriores y a la primera ministra: ¿cuál es la base legal para esto?", dijo Corbyn en una entrevista con la BBC.

Los países occidentales culpan al gobierno de Assad de un ataque presuntamente con gas venenoso en Duma el 7 de abril, que provocó la muerte a 75 personas. Rusia, cuyos lazos con Occidente se han deteriorado a niveles de la era de la Guerra Fría, niega que haya habido un ataque con gas en Duma.

La ayuda militar rusa e iraní en los últimos tres años ha permitido a Assad aplastar la amenaza rebelde de derrocarlo.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han participado en el conflicto sirio durante años, armando rebeldes, bombardeando combatientes del Estado Islámico y desplegando tropas para combatir a los militantes. Pero se han abstenido de atacar al gobierno de Assad, excepto por una andanada de misiles estadounidenses el año pasado.