Jorge Sharp viste camisa blanca, sin corbata y con urgencia va en búsqueda de una chaqueta. Entra al salón destinado a la entrevista con su asesor, como un fiel edecán, quien también será parte de la reunión. ¿Cómo le digo?, le pregunto, ¿Alcalde? ¿Don Jorge? Dime Jorge, responde. "El alcalde tiene otra reunión", me advierte su asesor. El tiempo está bajo reloj y su agenda diaria va de una cita a otra. ¿No hay vacaciones?, le pregunto al alcalde. "Hace tres años que no existen las vacaciones", me dice el edil. El asesor comunicacional me da otra mirada de aviso; no hay tiempo para digresiones.

-¿Cómo es ir al supermercado para Sharp hoy en Valparaíso?

-(Risas) Buena pregunta; un poco caótico. Siempre me paran las personas para comentarme diferentes situaciones, pero todo bien. Voy tomando nota con mi teléfono.

-Hacer política en Chile hoy no es fácil.

-Para nada. La política es ruda, es difícil. Tratamos de hacer política de una nueva forma, lejos de lo que hoy se ha entendido qué es hacer política. Ejemplo de eso es la cultura del "arreglín" o las personas que se amarran muchos años en un determinado cargo. Ahora, es la política la única forma de hacer cambios profundos en este país, por eso nosotros la reivindicamos, eso venimos a hacer.

-Como municipio acusaron en tribunales a ex edil Jorge Castro de malversación de dineros públicos. ¿Cómo está la municipalidad de Valparaíso hoy?

- Te lo pongo con este ejemplo. Si la municipalidad de Valparaíso fuera una especie de empresa, quien debería estar liderando esta gestión no sería un alcalde, sino un síndico de quiebras.

-¿Hubo robo?

-Para ponértelo más claro aún: el déficit de esta municipalidad es de CL$100.000.000.000 (cerca de US$166 millones). Las razones de esta catástrofe financiera son múltiples, pero en lo principal este déficit se produce por malas decisiones de los que estaban en el ex gobierno comunal. Yo hablaría que en la antigua administración hubo desde malas prácticas, hasta hechos ilícitos. Nosotros interpusimos una querella por malversación de fondos públicos y fraude al fisco.

-¿Jorge Castro podría caer en la cárcel?

-Lo definirá el tribunal, pero ciertamente hubo licitaciones con un criterio más ideológico que técnico, especialmente lo que se refiere al tema de la empresa de aseo que trabajaba en Valparaíso, que es un tema clave, por la basura.

INVERSIONISTAS PASAN

-En un entrevista que hicimos al arquitecto Mathias Klotz, que ha liderado proyectos como el Mall Barón y el nuevo corredor de abastecimiento de carga para el puerto de Valparaíso, te trató de "picante" y que básicamente has sido el responsable del "frenazo" al empleo y a la inversión en la ciudad.

-Yo creo que ese personaje, en particular, pertenece a la elite chilena, vinculada a los circuitos de poder, que hoy está totalmente desconectada del Chile real. Hoy el país cambió rotundamente. Un inversionista o el señor Klotz ya no pueden venir a Valparaíso a hacer lo que quieran solo con la excusa de la inversión de muchos millones de dólares. 

-¿Qué les faltó a esos proyectos? El de Mall Barón tenían diez años de gestión y peleas en tribunales.

-Esos proyectos tenían que hacer algo tan simple como antiguo: cumplir la ley.

-Arquitectos como Klotz u otros volverán por un segundo round. Ellos también creen que deben aportar el crecimiento y cuidado de Valparaíso.

-A este arquitecto, como también a otros, les encanta pontificar por diferentes medios de comunicación -por suerte son pocos- sobre lo que hay que hacer en las ciudades. Como si la técnica estuviera por sobre la gente.

-"Los alcaldes pasan, las ciudades quedan", fue una frase repetida en nuestra conversación con Klotz.

-Sí, claro, pero yo diría mejor: los inversionistas pasan y las ciudades quedan.

-La discusión es profunda, porque con estas litigaciones, el freno a los proyectos y a la vez el protagonismo de la protección patrimonial, uno se preguntaría, ¿quién ganó con la cancelación de estas obras arquitectónicas?

-¿Tú me preguntas quién ganó? Yo te digo que acá por más de diez años los movimientos sociales dijeron que la construcción de un mall era inviable e ilegal, y eso fue lo que ratificó la Corte Suprema. Esa ilegalidad, ese mal planteamiento, que lo sabían estos abogados y arquitectos de renombre, pero igual lo querían empujar... en conclusión, la ciudad perdió diez años.

-Bajo esa afirmación, entonces, ese mismo grupo de la elite chilena te apuntó como responsable de parar la inversión y el no fomento de la creación de nuevos empleos.

-Yo quiero ser muy responsable, porque eso de la generación de empleo es una mentira. En diez años no se creó ningún empleo, salvo el de los abogados que defendían el proyecto. Cero inversiones, salvo en la publicidad o especulación financiera con respecto al valor del suelo. ¿De qué inversión me hablan? Esto fue una vendida de imagen total.

-Pero estás consciente de que la no realización de estas obras te ha catalogado, por ciertos sectores, como un alcalde que no encontró un punto medio entre el proteccionismo urbano-social y el desarrollo inversionista.

-Eso es completamente falso (se molesta). El alcalde lo que debe promover es el desarrollo justo y equitativo de su territorio; esa es su labor. La municipalidad es un instrumento de la comunidad para poder vivir mejor.

-¿No eres un alcalde que está en contra del inversión privada, entonces?

-Acá se han dicho muchas cosas. Primero, nosotros hemos hecho mucho más en la generación de empleo que en los últimos ocho años, a través de la oficina de intervención laboral, donde 350 personas hoy tienen trabajo. Se me cataloga que estoy en contra de la inversión inmobiliaria y eso es completamente falso. A comienzos de abril de este año se comenzará la construcción de las primeras 45 viviendas sociales, luego del incendio del año pasado en la ciudad. No me digan eso de que "la inversión en Valparaíso está parada", eso es falso. El último año la inversión pública llegó a los CL$60.000.000.000 (cerca de US$99 millones)

-Te molesta este tema de la catalogación de "proteccionista".

- Me molesta profundamente. ¿Sabes por qué? Por personas que han estudiado en las mejores universidades del mundo y tienen tan poca seriedad al momento de realizar esas afirmaciones.

-Si esta élite económica está en esta campaña de frenar la inversión en Valparaíso, ¿qué se hace entonces?

-Tendremos que ir a buscar a otro lado inversión. Tendremos que buscar a gente más visionaria. Personas que entiendan y que estén a la altura de los tiempos actuales. Y es más, te comentó que ya tenemos el interés de un consorcio chino-norteamericano que quiere invertir en un tren rápido Santiago-Valparaíso para carga y pasajeros. Acá las puertas están abiertas para todos los que quieran armonizar sus intereses legítimos de ganancias con los intereses de la comunidad.

HÉROE VENEZOLANO

-Cuando comenzaron con el Frente Amplio (FA), les costaba la definición de "ser de izquierda". Hoy, ¿Sharp es de izquierda?

-Sí, lo soy. Con el desafío de construir una izquierda del siglo XXI, aprendiendo de las derrotas y fracasos del siglo pasado. La izquierda en Chile no basta por sí sola para realizar los cambios profundos que necesitamos, se requieren más voluntades.

-¿Te identificas con Allende?

-Sí, claro, una de las cosas que nos deja su figura es que las soluciones a los problemas de la desigualdad de los chilenos se encuentran en Chile. Si bien el país ha cambiado mucho desde los años 70, muchos de los problemas de distribución de la riqueza continúan hoy.

-Como abogado, ¿se respeta hoy el Estado de derecho en Venezuela?

-Es indudable la crisis política y social que se vive en dicho país. Pero yo no diría que solo hay culpa del gobierno venezolano, hay muchos factores... Tampoco sigo al día el proceso y no lo tengo claro... Lo que sí me llama la atención es que en Chile se mire como héroe a un tipo que se sube a un helicóptero y balea la Corte Suprema (refiriéndose el ex policía Oscar Pérez, recientemente abatido en un enfrentamiento con fuerzas oficiales). Me parece escandaloso que en Chile se le dé el título de héroe contra la dictadura del presidente Maduro. 

-¿En Venezuela hay libertad de prensa?

-Me llama la atención que se diga que no hay. En Venezuela cada quien dice y hace lo que quiera, y sale a marchar, se provocan disturbios y todo eso. Ahora, no creo que el gobierno actual no se haya equivocado; hay malas decisiones en el ámbito de la burocracia administrativa, temas de corrupción. Habrá que esperar que la nueva Asamblea Constituyente vaya en solución de estos temas. En resumen, los problemas de los venezolanos deben resolverlo los venezolanos. Es como la situación de Bolivia, a la cual también se le critica, pero hoy crece como ningún otro país dentro de la región.

-Pero donde también la lidera un presidente que quiere quedarse por tiempo indefinido.

-No estoy de acuerdo con la demonización a Evo (Morales) y otros presidentes latinoamericanos por querer entronizarse en el poder.

-¿No es así?

-Yo no creo eso, porque mira tú: ¿por qué no se dice eso de Angela Merkel?, la canciller alemana, que va por su quinto periodo y nadie dice nada. Estos debates se instalan por las elites que son bien poco serias y el punto central acá es no caer en las caricaturas.

BANDA PRESIDENCIAL

-¿Con qué gobierno nos encontraremos en Chile, a partir del 11 de marzo de este año?

-La propuesta de Piñera no es distinta a la de Pinochet, que es seguir en la ortodoxia neoliberal. Pero es cierto que durante su campaña logró cierta renovación etaria, adjudicándose un malestar social que convirtió en votos para ganar la elección. Un hecho que no me deja de llamar la atención.

-¿Que le falto al Frente Amplio para haber ganado la elección presidencial?

-Primero, creo que nos hubiera ido mejor que a Alejandro Guillier en segunda vuelta. Pero aún nos falta como sector para poder gobernar en los términos que queremos al país. Nos falta la inteligencia, la creatividad; nos falta construir equipos, por eso, la experiencia de la gestión de los gobiernos locales es tan importante.

-Una foto del ecosistema del FA sería: líderes como Boric o tú (del lado de los autonomistas) carismáticos y que congregan mucha gente. Por otro lado, Giorgio Jackson, un tipo metodológico que se ha encargado de construir su partido (Revolución Democrática) de forma muy ordenada con un crecimiento exponencial. ¿Lo ves así?

-En parte sí, tienes razón. Sería un error negar el éxito de Revolución Democrática en las últimas elecciones, que claro, representa una parte importante de lo que hoy es el FA y que se instala eso sí en un sector más conservador. Pero acá el gran desafío es la capacidad de articularse con amplios sectores políticos, sociales y gremiales, y acá en Valparaíso nosotros hacemos eso día a día.

-Ahora, ¿cuál es el objetivo de esas articulaciones dentro de los partidos?

-Las articulaciones van en relación a que crezca el partido. En este caso hacer de Revolución Democrática algo más grande a nivel nacional... Pero ese es el problema quizás. Si ese el objetivo, yo me alejo de eso, las articulaciones de un partido. Porque más que mirarse al ombligo, más que preocuparse de cómo queda mi partido o movimiento, deben estar mirando a la gente.

-Beatriz Sánchez fue una buena candidata presidencial, pero mirando al 2022 pueden pasar muchas cosas. Si hubiera un proyecto de liderazgo colectivo, como le gusta a los autonomistas y se te ofreciera la responsabilidad de liderar ese proceso, ¿serías candidato a la presidencia?

-(Se produce un silencio mientras consulta con su asesor comunicacional) Yo creo que lo más importante es no marearse. Lo importante de estar en una municipalidad es que estás con los dos pies bien puestos en el territorio, lo que me hace ser muy autocrítico y humilde para enfrentar este tipo de propuestas.

-Pero ¿asumirías la responsabilidad de una candidatura presidencial?

- Sí, claro, es una posibilidad. Pero hoy nuestra prioridad la tiene Valparaíso, una ciudad que ha sido golpeada por todo tipo de problemas, que necesita todo nuestro trabajo y esfuerzo.

-En resumen, el sillón presidencial no te quita el sueño, pero sería un bonito sueño.

-(risas) Mira, me van a decir populista con esto, pero el único camino para cambiar este país es través de la gente. Pero si la política va a tener una densidad tan pequeña, donde participan pocos, da lo mismo quien sea el presidente. Por eso, el desafío es no es hacer más de lo mismo y en Valparaíso no estamos dispuestos a hacer más de lo mismo.