-¿Cuál es su relación con Sebastián Piñera?

-Tengo una relación muy especial con él, de solidaridad. A quién creo yo, todos los latinoamericanos que queremos para nuestro continente la modernidad en libertad, tenemos que estarle agradecidos por su magnífica gestión que hizo mientras ocupó la presidencia de Chile.

-¿Usted cree que será presidente otra vez en Chile?

-Lo volverá a ser, sin duda alguna, si los chilenos armados de lucidez, lo devuelven a la presidencia en estas elecciones.

-¿Cuál es la temática central de "Estallido del Populismo", el libro que viene a presentar?

-Contiene temáticas muy centrales, basado en el cómo el populismo destruye a grandes sectores mayoritarios y cómo esa enfermedad escurridiza adopta en ciertos lugares las máscaras de la izquierda, en otros del centro o la derecha, de acuerdo a la realidad del país.

-¿Cuáles son las consecuencias de este populismo en América Latina?

-Son cada vez más desastrosas. Tanto del punto de vista económico, social y político, para los países que se dejan seducir por esos cantos de sirena del populismo.

-¿Cuál sería el principal enemigo de las democracias en la región?

-El populismo, como dije, es una enfermedad escurridiza porque es difícil de detectar. En un principio, el populismo seduce a las sociedades más justas, que tienen una institucionalidad y tradición democrática muy sólidas.

Esperanzas perdidas

-¿Venezuela sería un ejemplo de ello para usted?

-Estamos viendo en estos días, y de qué trágica manera, lo que el populismo hace en dicha nación. Un país, no rico, sino riquísimo, que está en una ruina total, al borde verdaderamente de un precipicio, con la más alta inflación en el mundo, donde la carestía ha llegado a unos extremos verdaderamente patéticos; la gente se está muriendo de hambre, no hay divisas o medicinas. Un país que debería tener los niveles de vida más altos del mundo, hoy se debate prácticamente a orillas de la extinción.

-¿Cuál es la lección que debemos sacar, entonces, de esos populismos?

-El populismo, es un canto que hemos escuchado muchas veces a lo largo de la historia, que hemos cometido la insensatez de creerlo, y por eso, América Latina, hasta ahora, ha sido el continente de las esperanzas pérdidas, una y otra vez.

-¿Su visión es pesimista, entonces, de la América Latina de hoy?

-Yo creo que no debemos ser pesimistas. Si comparamos a nuestra América Latina de nuestros días, no lo ideal, sino con el pasado, vemos que hay un progreso grande en la mayoría de sus países.

-¿Cómo sitúa a Chile en ese avance?

-Es sin duda el país que ha avanzado más, quizás porque las reformas fueron más radicales, más profundas y más lejos que ningún otro, donde ha estado a punto de alcanzar el nivel de país del primer mundo.