Washington. Tras un agitado inicio de año, el mandatario estadounidense Donald Trump se reunirá con los líderes republicanos para establecer las prioridades legislativas de 2018 y discutir una estrategia para las elecciones del Congreso en noviembre.

El presidente conversará con republicanos de alto rango como el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan y con el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell en Camp David, en un retiro que comienza el viernes, días después de las explosivas declaraciones de Steve Bannon, exasesor de Trump.

El presidente logró la primera victoria legislativa de peso de su presidencia en diciembre con la aprobación de la reforma tributaria promocionada por su partido y seguidores.

Ahora las prioridades de la Casa Blanca son una ley de infraestructura y una reforma de la seguridad social. En la agenda también están normas de inmigración, en particular un plan para ayudar a las personas que llegaron a Estados Unidos sin papeles cuando eran niños.

Los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 integrantes del Senado se juegan la reelección. Un cambio en la composición de una o de ambas cámaras podría trastocar la agenda de Trump.

Se tiene que decidir cómo y cuándo ejecutar esas prioridades. Si bien Trump y McConnell quieren trabajar primero en infraestructura, Ryan está más interesado en abocarse a la seguridad social.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que el momento para trabajar con la legislación se discutirá, así como la prioridad política de darle a los republicanos temas que destacar antes de las elecciones de noviembre, cuando el partido buscará mantener su mayoría en el Congreso.

Los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 integrantes del Senado se juegan la reelección. Un cambio en la composición de una o de ambas cámaras podría trastocar la agenda de Trump.

La reunión en Camp David se produce tras un escándalo por un libro pronto a publicarse, en donde Bannon dijo que Trump no quería ganar la presidencia, que no estaba preparado para el cargo y por calificar de “traicionera” la reunión entre el hijo y yerno de Trump con un funcionario ruso durante la campaña de 2016.